A los organizadores de los “Harley Days” de Barcelona: yo sólo pasaba por allí
Eran las 00.30 horas del viernes pasado. El autobús 46, con salida en el aeropuerto de El Prat, me dejaba en la Plaza de Espanya de Barcelona. Noche tórrida, bochornosa, y un estruendo: cientos de motoristas enfundados en cuero hacían rugir sus Harley-Davidson. Iba a pasar un fin de semana en la capital catalana y me encontraba con aquella invasión de ángeles del infierno llegados de medio mundo y por los que nunca he sentido el más mínimo interés, todo lo contrario…
Pero debo reconocer que el domingo -día grande de la concentración “Barcelona Harley Days”, que conmemoraba el 105 aniversario de la marca motera-, camino del Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) para visitar la muestra temporal “Duchamp / Man Ray / Picabia”, ralenticé mi caminar al atravesar la Fira de la Ciudad Condal, y caí por unos minutos en la tentación de dedicar mi atención a esas motos fetiche, por las que sigo sin sentir nada, y al carnavalesco ejército que las montaba. La tentación me costó 2 megas de la tarjeta de la cámara digital, así que debía darle sentido a mi flaqueza. Por ello, publico estas tres fotografías, a ver si interesan a alguien y de este modo consuelo mis remordimientos (confieso que he pecado y me dejé seducir por los ángeles del infierno, pero es que eran tantos…; dicen que 10.000).
Y aprovecho para hacer un llamamiento a los organizadores del evento para que no me incluyan entre los más de un millón de personas que, dicen ellos, han acudido a Barcelona para participar en la fiesta. Yo sólo pasaba por allí.









AGARESO





