Periodistas: en busca de identidad (III)
Mientras teóricos, empresarios, profesionales, catedráticos, academicistas y todas las mentes pensantes alrededor del periodismo se pierden en discutir el concepto con el fin de discutirlo[4] (como nuestro amigo Manquiña), el concepto se diluye. Tarea estéril la que realizan. Atienden a dos conceptos inertes en Internet –pasado y futuro– y desatienden la única realidad a la que se presta la Red: el presente.
Es más fácil hacer preguntas que dar respuestas (suele pasar).
La mente experimenta sufrimiento por los tres tiempos: pasado, presente, futuro. Dejemos pues de sufrir. Hay que dejar la mente en el momento presente, cuando surge el pensamiento, porque en ese momento no hay miedo, pues el pasado ya está pasado (¿apagón analógico?), el futuro no existe todavía (¿seremos digitales por el resto de los días?), sólo está el presente, el aquí/ahora.
Hay que meditar en el momento presente (lo dice el budismo).
¿Debemos ser, pues periodistas budistas? Seguramente sí.
El concepto es el concepto, y sin el concepto no habrá experiencia del entorno, y/o viceversa.
Llegados a este punto, resulta ilustrativo este párrafo de Javier Díaz Noci en su artículo ¿Hacia dónde va el periodismo en Internet?, en Sphera Pública (2001):
“Un profesor español gusta de recordar que cuando surgió el motor de explosión, todo el mundo creía que, puesto que el automóvil no parecía sino un coche de caballos sin caballos, iban a ser los fabricantes de coches de caballos los que iban a encabezar la nueva industria de fabricación de coches de motor. Se equivocaron. No es lo mismo una carroza que un automóvil. Y por lógica, ésa es la conclusión que uno saca respecto a los periódicos electrónicos e impresos”.
Si nosotros mismos no sabemos quiénes somos y a qué nos dedicamos, ¿cómo existir?
Si carecemos de identidad, ¿cómo hacernos respetar?
¿Cómo certificar, pues, nuestra propia identidad ante la clientela?
¿Cómo, pues, apelar a la responsabilidad social?
Los periodistas viven una crisis de autoridad, agudizada por la demanda de confianza por parte de los usuarios en detrimento de la credibilidad.
[4] “Académicos y profesionales de la comunicación seguiremos especulando sobre nuestras habilidades y rutinas en el futuro… hasta que nos demos cuenta de que este debate forma parte del pasado. Y el periodismo tal y como se entendió en el siglo XX también” (Quim Gil).
Periodistas: en busca de identidad (II)


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