Por la ribera del Duero portuguesa
Durante tres días he estado recorriendo la ribera del Duero portuguesa con mi compañero y buen amigo Miguel Núñez. Tres días en los que nuestros sentidos se han visto desbordados por una avalancha de colores, aromas, sabores, sonidos y texturas inimaginables hasta ahora por uno. Tres días sumergidos en parajes fantásticos e inverosímiles que hacen recobrar a uno la confianza en el ser humano, capaz de meter mano a la naturaleza sin destruirla, delineando una magna obra de arte en esa enrevesada orografía por la que surca embebido el Duero por territorio lusitano. Tres días por la ruta del Alto Douro Vinhateiro, Patrimonio de la Humanidad, donde la labor periodística de freelance dejó de ser trabajo para convertirse en una aventura sensitiva y en una cata antropológica.
Aún extasiado, debo dejar reposar -como el vino- los innumerables impactos recibidos. Debemos dar continuidad a nuestra extraordinaria andanza entre vides y vendimiadores en forma de texto y fotografías. Como la poesía, percibo la imposibilidad de traducirlo. Un reportaje de verdadera profundidad sobre la vendimia en la ribera del Duero portuguesa -cuna de los vinos de Oporto y gran productora de vinos de mesa con denominación de origen-, invitados en las Quintas de S. Luiz y Arnozelo, del Grupo Sogevinus. Un reportaje que ahora debe coger cuerpo para venderlo.
Gracias a Ignacio, a Catia, a Francisco, a Pedro, a Luis, a Antonio, a José… y a todos los viticultores, enólogos, vendimiadores y paisanos de la ribera del Duero por habernos hecho sentir como en casa.
Y gracias, Iono, por haberme invitado a pisar la uva contigo.
Éstas son algunas fotografías que tomé en este viaje para mi recreo. El material fotográfico con verdadero valor periodístico y artístico lo prepara Miguel Núñez para el reportaje.








AGARESO





