Casi 3.000 periodistas han perdido sus puestos de trabajo en España en el último año. Un dato trágico que se vuelve espeluznante si tenemos en cuenta que en España había 30.000 trabajando antes de la crisis económica.
Entre despidos, bajas incentivadas y prejubilaciones, se han suprimido 2.877 empleos de periodistas desde noviembre de 2008, casi un 10% de los puestos de trabajo en este sector. Son datos de la FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España), una organización que ha preferido observar y lamentar a prevenir.
Es cierto que los medios de comunicación españoles se están viendo muy afectados por la crisis económica, que ha reducido en alrededor de un 30% los ingresos publicitarios de los periódicos en 2009. Pero no es menos cierto que el sector vive una crisis estructural, conceptual y de valores anterior a la recesión económica.
La prensa sigue sin entender el nuevo paradigma comunicativo, vive en un mar de dudas digitales sin saber qué modelo de negocio seguir, sin asumir que vivimos en una realidad de sobreabundancia informativa e hiperfragmentada, y se sigue abusando de contenidos que no son útiles ni aportan valor significativo, que se repiten de un medio a otro por el abuso del copy & paste y del fomento en los últimos años del periodista de silla. Pero es que además, desde hace al menos tres lustros se viene precarizando la profesión, con contratos basura, con sueldos tragicómicos, con abusos de autoridad y amenazas, con despidos o salidas forzados y silenciados, y anteriores a la crisis económica, con periodistas moldeados por jefes que les inculcan su inmoral complacencia con el poder político y económico.
Claro que todo esto -y no es la primera vez que lo digo- no lo vio o no quiso verlo la FAPE ni nadie, ni siquiera los periodistas que ahora son despedidos. Porque son muchos, por desgracia, los que no han movido ni un dedo por los compañeros puteados, son muchos los que se han acomodado en el periodismo indecente que se está haciendo en este país, totalmente abducido por los lobbies, y son muchos los que han mirado y siguen mirando para otro lado (en concreto, 27.000) cuando despiden a un compañero.
No deja de sorprenderme que una señora como Magis Iglesias -presidenta de la FAPE- se atreva a criticar ahora, tan tarde, la falta de visión de los medios que no supieron invertir, según ella, durante el periodo de prosperidad. Tiene razón, por supuesto, pero yo critico la falta de previsión y visión de la FAPE y la señora Iglesias, que no supieron ver lo que se estaba cociendo y no supieron prevenir. Y cuando el desastre de la prensa española ya se consumó, la FAPE apareció con un Observatorio de la Crisis como herramienta para el lamento. Observar el desastre no soluciona nada ahora. Lo que tendrían que haber hecho, insisto, es prever y prevenir.
El drama de los profesionales se agrava con el auge de los llamados periodistas ciudadanos (?). Las últimas ofensas y menosprecios a los periodistas se han producido en el Reino Unido, donde el diario The Guardian busca blogueros y periodistas ciudadanos (?) para colaborar en la producción de información local (la apuesta hiperlocal) en Edimburgo (Escocia), Cardiff (Gales) y Leeds (Inglaterra). En el anuncio, se dice que aunque es “deseable”, la formación periodística no es un requisito excluyente para el periódico británico. Sí son requisitos necesarios tener un blog, ser usuario de Twitter, saber cómo establecer contacto con la comunidad y sentir “pasión por la información local”. Vamos, exigentes lo que se dice exigentes desde el punto de vista profesional, no son. El mensaje parece claro: cierren las facultades de Ciencias de la Información y de la Comunicación, porque la formación ya no es un valor.
¿La formación ya no es un requisito excluyente para ocupar un puesto de trabajo en un medio de comunicación? Lamentable. Los periodistas, al paro y nuestros vecinos ocupando nuestros puestos de trabajo. El anuncio de The Guardian se publica meses después de que el grupo Guardian Media Group comunicara despidos debido al descenso de publicidad y a la necesidad de buscar nuevas formas de negocio. Vaya, vaya. Hay que joderse. Pues si mi vecino psicólogo puede ocupar un puesto de periodista, entonces yo me hago psicólogo ciudadano y ocupo el suyo en el gabinete en el que trabaja; aunque me atrae más la idea de hacerme cirujano ciudadano.
Los periodistas también merecemos un respeto. ¿Os gusta por ejemplo a los médicos que otras personas no formadas estén ejerciendo como médicos? Pues a los profesionales de la comunicación y la información tampoco nos gusta que un abogado, un carnicero, un futbolista o un domador de fieras ocupen nuestros puestos de trabajo. También tenemos derecho a comer.
Si una persona sin formación periodística ocupa el puesto de trabajo de un periodista, esa intruso merece que el periodista en paro ocupe el puesto de trabajo del intruso, o el de su mujer, o el de su padre, o el de su hermano, o el de la madre que lo… Es indignante. El que quiera ser bloguero que se abra un blog y nos deje a los periodistas ejercer nuestro derecho a trabajar. Claro que el enemigo lo tenemos en casa: los editores. En fin…
A este paso, a los periodistas sólo nos van a quedar tres alternativas: suicidarnos, echarnos al monte con una escopeta o montar una comuna hippie. Apuesto por la tercera vía y, de paso, montamos un periódico para la comuna, más que nada para no perder la práctica.








Y qué hacemos??? Desgraciadamente hay tantas subcontratas que, por ejemplo, los trabajadores del informativo de una cadena nacional no pueden unirse porque cada comunidad pertenece a una empresa distinta. Y dependiendo de la listeza o la torpeza del gerente de turno tenemos unas u otras condiciones. Pero hay una norma común, los empleos son cada vez más precarios, en mi empresa han despedido a 6 personas en el último mes. Estamos dispuestos a TODO pero ni los sindicatos nos ayudan, ni la Asociación de la Prensa ni NADIE. Necesitamos un movimiento colectivo… ¿Quién lo organiza en un mundo de subcontratas, si la propia FAPE se limita a lamentarse y cruzarse de brazos al ver que la profesión está muriendo? TENEMOS LOS MICRÓFONOS EN LA MANO Y NADIE LOS UTILIZA. Imagina sólo un segundo la presión que podríamos ejercer con una huelga de periodistas… Son capaces los trabajadores de la construcción y nosotros no????