Reality

reality tv Reality

Me quedé en casa aquella noche. Preparado para ver caer las horas. Preparado para ver amanecer borracho de desesperación. Preparado para hacer kilómetros por el pasillo de mi casa. Cena zapeando. Un vídeo musical de otro producto sexual para las niñas: Alejandro Sanz; una serie de vecinos promiscuos; un partido de fútbol en diferido; otro; otro; otra serie de vecinos pendencieros; un concurso para inteligentes: (“¿Quién descubrió América?: a. Mickey Mouse; b. The Beatles; c. Bin Laden; d. Colón”. “Eh… Mickey Mouse, no fue, es obvio. Así que…” “Tiempo. Fue Colón”); una señora cuenta a todo el país que su hijo es un yonki que la maltrata, su marido es un borracho que la maltrata y ella es una puta maltratada por sus clientes… La presentadora también la humilla. Entonces, se propone iniciar una nueva vida. “Gracias por ayudarme”. La tipa se propone no volver a ser un despojo de la sociedad. Los reality shows son algo más que un escaparate de miseria. Estoy convencido de que cuentan con equipos de psicólogos, estoy seguro de que son ONG donde los miserables encuentran consuelo. A mí me hacía falta también una terapia de choque como las que se ofrecían todos los días gratuitamente en las cadenas. Una sesión catártica, y como nuevo: me presento y espero a que esa tipa de pelo lacio, pómulos prominentes, mirada punitiva, sonrisa amable, pechos hinchados y chocho compasivo empiece su interrogatorio:

-Entonces tú vienes a este programa a contar a los espectadores tus adicciones. Dinos cuándo y por qué te acostaste con una mujer mayor que tú, viuda y juzgada por la sociedad como una mujer fácil. Y dinos por qué lo hiciste siempre después de haberte bebido unas copas y haber tomado sustancias psicotrópicas. ¿No te das cuenta de que eso no está bien?

—Mira, eh, yo sólo hice lo que ella quería…

—Tenemos ante nosotros al típico machista. ¿Alguna vez la forzaste? Seguro que eres de los que no aceptan un “no” de una hembra. Esa mujer estaba pasando una mala etapa y tú te aprovechaste de ella y además le pudiste arrastrar contigo al mundo de las drogas. Yo y el país entero te preguntamos ¡por qué? Responde si quieres al menos redimirte. ¡Satanás!

—Disculpa, eh, para empezar, no tengo complejo de Jesucristo. No he venido aquí para que me crucifiquen por los pecados de los demás. Y si una mujer quiere sexo conmigo, ¿por qué me voy a negar? Bueno, podría negarme, pero para ello tendría que tener pelos en los pezones y éste no es el caso…

—Vamos a publicidad…

(Intermedio)

—Estamos de nuevo en “Tu vida es de todos” y hoy estamos hablando con un machista pendenciero. Sigamos con él. Descríbenos a la tal April…

—Bueno, April es… rubia.

—¡Rubia! Lo han escuchado todos. Lo ha confesado, es ¡rubia! No podía ser morena, pelirroja, castaña… No señores, ¡rubia! Ahora empezamos a destapar el verdadero rostro de este monstruo que hoy nos acompaña. Las elige rubias. Sigue, por favor…

—Pues como iba diciendo, es ¡rubia!

—¡Cerdo! —una gorda sudorosa me grita desde el público—. Si fueras mi hijo te la cortaba.

—Tranquila señora, que ya me encargaré yo de su miembro cuando acabe el programa —responde la presentadora—. Prosigue…

—Pues sí, además de rubia es abogada, aunque no ejerce desde…

—Estamos descubriendo a una mente realmente perversa, señores. Prosigue…

—Y está enamorada de mí. Bueno, yo no lo digo, me lo dice ella. Yo no me lo creo, pero… Ah, sí, es una borracha ninfómana.

—Y tú te aprovechas de esa pobre infeliz cuando está bebida y tiene necesidades sexuales. Tú eres un violador.

—Disculpa, pero yo también estoy borracho, así que ahí no hay abuso de poder. Me lo enseñó ella.

—Ah, así que te acuestas con ella borracho. Hemos conseguido que lo confieses. Este… animal es un peligro para su entorno. ¿Recuerdas cuándo fue la última vez que practicaste sexo sobrio?

—Sí.

—Dinos, cuándo y con quién…

—Hace un cuarto de hora, en el baño de este plató, con mi mano derecha.

—Vamos a publicidad.

(Intermedio)

—Seguimos en “Tu vida es de todos” y todavía no hemos conseguido que este personaje que hoy nos acompaña [primerísimo plano de mis ojos] nos deleite con una mísera lágrima. Sigamos con él. ¿Qué es lo primero que piensas cuando tienes delante a una mujer?

—Que es una mujer.

—Machista.

—Hombre…

—Machista. Somos seres humanos. Creo, señoras y señores, que no vamos a sacar nada en limpio de este ser…

—Humano.

—¿Qué?

—Feminista.

—Pues sí, y a mucho orgullo, señor machista. Acabamos aquí el programa de hoy. Y usted y yo seguiremos hablando profundamente en mi camerino.

(Fundido)

Si te ha gustado este post, no dudes en suscribirte a mi feed RSS!
  • Share/Bookmark

Posts relacionados

votar

Un comentario a “Reality”

Deja tu comentario

CommentLuv Enabled

Powered by WP Hashcash

Spam Protection by WP-SpamFree

Evita comentarios que resulten ofensivos, insultantes, de escasa educación o consideración con otros usuarios. Si introduces la URL de tu sitio web puedes asociar tu último post al comentario.