Tomadura de pelo

La reunión esta mañana de la elite española de internet con la ministra de Cultura Ángeles González-Sinde y miembros de su equipo ha sido simplemente una pantomina, una tomadura de pelo de ambas partes. Ni los primeros ni los segundos estaban dispuestos a dialogar ni a negociar, y supongo que todos sabemos que cuando se negocia todas las partes ceden algo. Pero si las posturas son inmovilistas, ¿para qué coño se reunieron? Pues la única conclusión a la que he podido llegar es que todos, encabezados unos por Enrique Dans y los otros por Sinde, buscaron la foto, una misma foto de la que cada uno de ellos hará su interesada y sesgada lectura.

Sobre la señora González-Sinde creo que ya está todo, o casi todo dicho. Por tanto no voy a perder el tiempo redundando en su incapacidad gestora al frente del Ministerio de Cultura. Simplemente le pido que dimita.

Sin embargo, sí me voy a explayar escribiendo sobre algunos de los autores e impulsores del manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”. Y es que hoy se confirmaron mis peores sospechas: algunos son como unos niños malcriados, consentidos, falaces e hipócritas.

Dicen que por la boca muere el pez. Pues bien, hoy alguno se suicidó tuiteando la reunión. Claro que no murieron por la boca, sino por el teclado.

Una de las cosas que más se ha criticado a esta elite es que decidieran autoproclamarse representantes de los internautas españoles. Parece que ante la avalancha de críticas, alguno reculó, pero eso sí, con la soberbia que lleva impresa en los genes. ¿Irreverencia, victimismo, cinismo? “Si se da ese proceso de búsqueda de representantes, disculpadme, pero prefiero quedarme fuera”. Es Enrique Dans, un presunto gurú que no se atrevió a decirle a Sinde a la cara todo lo que escribió sobre ella en su blog. Sí, aquello de que que su nombramiento equivale al de “un miembro del Ku Klux Klan o a un talibán” y que es “una persona radical, retrógrada, incapaz de entender algo como la red, y obsesionada por la criminalización de las descargas y por obtener prebendas de las empresas de telecomunicaciones”. Curiosa valentía la de Dans.

Sin embargo, a este tipo no le da reparos llamar “hijos de puta” a unos cuantos españolitos a los que le encantaría “coser a bofetadas”. Difícil dialogar y negociar con una persona así.  Y difícil también sentirse representado por un cro-magnon como éste.

Por cierto, hablo de un tipo que pone candado a sus tuiteos. Colaborando, compartiendo y haciéndose accesible, a su manera, vaya. Por supuesto, respetable, pero creo que algo contradictorio según sus postulados como gurú.

twitter dans

Dans lo reconoce, aunque la entrada al manifiesto diga todo lo contrario: “Todos de acuerdo: nos han llamado y hemos ido, pero no somos representantes de nadie pq no ha habido un proceso para ello”. Bien, entonces me gustaría que alguien me explicara qué hacían en esa reunión si sólo se representaban a ellos mismos. Por coherencia entonces, por favor, cambiad ese prólogo por algunos periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…”

Con esta pequeña parte del perfil de Dans, la verdad es que no me sorprende que amenazara con levantarse de la mesa porque la parte ministerial, según Dans, “se niega a hablar de la retirada” del Anteproyecto de Ley de Economía sostenible”. Hombre, entiendo que a veces es difícil discutir con alguien sordo o ciego, pero quiero entender que una persona ducha como Dans tiene más herramientas, capacidad y talante que el pataleo. Yo pensaba que en toda negociación con éxito todas las partes acaban cediendo algo. Quizá sea por ahí por donde no se entienden los unos y los otros, todos inmovilistas. No se llega a ningún sitio con la idea de “lo que digo yo o nada”. Y de esto pecan Gobierno y autores del manifiesto, o al menos Dans, un experto en intransigencia, lo cual, por cierto le une bastante a Sinde.

Otra cosa que chirría es que alguien que va exigir a la ministra de Cultura que permita el intercambio libre de cultura, de textos, de imágenes, de audios, de vídeos… tuviera sus fotos selladas con copyright. Otra tomadura de pelo más. ¿En qué quedamos?

Y si ayer unos en Twitter descubrían los royalties de los creadores, hoy otros conocían que los ministros tienen agendas. En buenas manos estamos.

No, no voy a disculpar el plantón de la ministra, tendría que haberlo avisado: “Chicos, os concedo media hora”. Pero, coño, parece mentira que gente ilustrada no sepa que una ministra tiene una agenda diseñada que cumplir y que sólo puede modificar en casos muy excepcionales. Bajando un poco el listón, yo, cuando como periodista concierto una entrevista tengo la manía de preguntarle a mi interlocutor cuánto tiempo voy a disponer. ¿No se les ocurrió preguntarlo?

¿No habría sido mejor un poco de cordura y planear una reunión en condiciones? Ah, claro, la inmediatez de internet y del ego. Debió ser eso.

Seriedad, por favor. Una ministra no puede cambiar su agenda en 12 horas por unos internautas. Son los riesgos de las reuniones basura (como la comida). Lo ideal habría sido tener templanza, consensuar propuestas y representantes y acordar una fecha en la que la señora Sinde pudiese dedicar más tiempo a algo nada baladí como es el uso que vamos a darle a internet. El haber ido a una convocatoria sin garantías les ha pasado factura, a unos y a otros.

Pero al margen del plantón de Sinde y de los errores de cálculo de los autores del manifiesto, me parece demencial que alguien pueda estar tuiteando y subiendo fotos a Flickr mientras está en medio de una reunión que algunos calificaron previamente como histórica.

“Es curiosísimo esto, estamos todos medio hablando medio mirando nuestros móviles”. Y tan curioso. Diría que incluso disparatado y tomadura de pelo. Estar más pendiente de tu iPhone o netbook que de las palabras y gestos de la ministra y sus colaboradores también es otra forma de dar plantón. Eso no es dialogar con tu interlocutor, sino estar a lo tuyo. Y si medio hablas y medio miras al móvil, malo malo, porque dejarás cosas a medias.

Si fuese ministro y me reuniese con alguien que está más pendiente del móvil que de mi mirada, daría por concluida la reunión. Y sin ser ministro, también, no lo dudéis.

Mejor nos habría representado Enjuto Mojamuto, leído lo leído.

Por lo demás, imagino que nunca veré en una exposición de Andy Warhol a los que critican que se convierta cultura en industria. E imagino que tampoco veré a ninguno de éstos pagando para ellos o para sus hijos por descargar una canción de Rockband o Guitar Hero.

Para concluir, mañana, a las 20.00 horas, hay convocadas concentraciones de internautas frente al Ministerio de cultura en Madrid y en la Plaza de Sant Jaume de Barcelona, que lo sepáis. De todas formas, yo no me bajo de mi carro y me digan lo que me digan, sigo pensando que quien se moviliza en la calle por el P2P (sintetizando) y no lo hace por tener casi un 20% de paro es simplemente un memo. ¿Es esto mezclar churras con merinas? Quizá sí, quizá no, o quizá todo lo contrario.

Tampoco está de más, como complemento, traer aquí los resultados parciales de la siguiente encuesta:

lista de sinde


Por cierto, ¿alguien me pasa un enlace para descargar “Spanish Movie”?

Actualización (4 de noviembre – 12.30 h.)

No todo van a ser críticas. Nacho Escolar -uno de los asistentes a la reunión de ayer- ha sido cauto y coherente antes, durante y después del encuentro con Sinde y su equipo. Y se agradece. Creo que ha entendido bien que asuntos trascendentes como el uso que vamos a darle a internet merecen templanza. La templanza de la que, por cierto, carecen hooligans nazi-nternautas como Enrique Dans y sus hijos bastardos. Aunque insisto en que creo que tendrían que haber planeado con más calma esa reunión.

No tiene desperdicio la entrada que Escolar hace en Estrella Digital en su artículo “Cómo fue la reunión con la ministra de Cultura”. Destaco en negrita lo que a mí más me interesa, por supuesto:

Lo primero una disculpa o, al menos, una explicación. Leo en algunos medios, en algunas webs, incluso en la nota de prensa que difundió el Ministerio de Cultura, que los bloggers y periodistas que acudimos a la reunión con Ángeles González-Sinde lo hicimos en calidad de “representantes de Internet”. Algunos, con razón, se preguntan que quién nos ha votado; yo también me lo preguntaría. Por eso quiero aclarar que no acudí a Cultura en representación de nadie más que de mí mismo, y que, cuando el miércoles acepté la invitación, no imaginé que la reunión se iba a convertir en una noticia tan comentada. Tampoco pretendía convertir la cita en una mesa de negociación ni fui a transmitir a González-Sinde el estado de ánimo de Internet -que se explica bastante bien sin necesidad de intermediarios-. Si fui a ver a la ministra González-Sinde fue para enterarme de los detalles de esa reforma que tanto preocupa en Internet, para poder contarlo después. A eso voy”.

No, no me quedo sólo con eso, no seáis malpensados. Lo que sigue, el a eso vamos (sí, me incluyo bajo el paraguas de la coherencia, la razón y la reflexión), tampoco tiene desperdicio, pero siendo justos, mejor lo leéis en la fuente original.

Así que rectifico: tomadura de pelo, sí, pero no de todos.

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3 comentarios a “Tomadura de pelo”

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