Espeluznante relato del padre Ángel desde Haití, donde una misión conjunta de Mensajeros de la Paz e Infancia Sin Fronteras ya trabaja sobre el terreno:
Padre Ángel
Es difícil expresar con palabras el dolor y el sufrimiento que se vive en Haití. Estoy desolado. He visto miles de niños heridos y amputados, probablemente huérfanos, perdidos por las calles, deambulando sin sitio a donde ir, sin nada que comer, sin techo en el que cobijarse. La situación de los pocos hospitales, por llamarles de alguna manera, es crítica. Están desbordados, cientos de personas esperan tirados a sus puertas, con heridas abiertas a que les curen, pero dentro no pueden hacer nada. Muchos mueren esperando. Ayer se me murieron dos niñas entre los brazos. Ante tal desgracia uno se rebela; estos días he llorado y he rezado repitiendo la frase de Cristo en la cruz: Dios mío, Dios mío… pero queremos llevar a este pueblo la esperanza de la solidaridad de España y de todo el mundo… Hemos repartido con nuestras manos tres camiones de agua y alimentos; lo que pudimos llevar en al avión con nosotros. Se nos acabó todo en menos de 10 minutos. Toda ayuda es poca”.
Mensajeros de la Paz e Infancia sin Fronteras enviarán en los próximos días un equipo de cooperación sanitaria compuesto por médicos y enfermeras que colaborarán con el Hospital General de Puerto Príncipe. También está prevista la inminente apertura de comedores sociales para atender a los damnificados.
En una segunda etapa, ambas organizaciones se plantean colaborar en la reconstrucción de escuelas y hospitales haitianos.
El padre Ángel y Daniela Knörr (Infancia Sin Fronteras) participan hoy en la Cumbre Internacional “Unidos para un futuro mejor para Haití”, que se celebra en el Palacio Presidencial de Santo Domingo con la presencia de los presidentes de la Republica Dominicana y Haití, así como de numerosas delegaciones internacionales.








